4 oct 2008

Escritor Mexicano




"Sigmund Freud es el Santo Tomás de Aquino del siglo XX. El psicoanálisis cura, pero por la misma razón por la que curan los chamanes: opera sobre el lenguaje, que es el medio con que damos categoría al mundo. Eso no quiere decir que uno vaya por el mundo queriéndose tirar a su mamá y odiando a su papá.
–Un ideólogo formidable, inteligentísimo; con una sensibilidad que cambió al mundo. Un escritor maravilloso. Un fanático de sí mismo y un gran ensayista, pero no un poeta. Los poetas son pocos." Alvaro Enrigue

1 oct 2008

Entre el cielo y el infierno




El creador de "El Principito" será recordado durante más de un mes a través de una serie de muestras y actividades que permitirán redescubrir a este escritor, filósofo, aventurero y creador. Así, en la Alianza Francesa tendrán lugar conferencias a cargo de especialistas franceses y argentinos (como Pierre Sorgue y Ernesto Schoo) y proyecciones de documentales sobre la vida del autor. En Villa Ocampo, a partir del 10 de octubre abrirá una exposición sobre la vida, la obra y el mensaje de Saint-Exupéry en su estadía en la Argentina entre 1929 y 1930.




En octubre sale el primer libro de crónicas de Sonia Budassi, "Mujeres de Dios, Cómo viven hoy las monjas y religiosas en la Argentina" (Sudamericana). Sonia es redactora de Perfil Cultura y colaboradora con la revista Brando, entre otros medios. Además, es la editora del sello independiente de narrativa Editorial Tamarisco. Para escribir el libro, se metió en el universo de las novicias, de las monjas consagradas y de las mujeres que se alejaron de la vida religiosa y les preguntó, entre otras cosas, cómo es entregarse a Dios.

27 sept 2008

Los diarios no mueren


(Ilustración digital de El Norbi)

Cconclusión de varios estudiosos mexicanos, encabezados por el blog Hazme el chingado favor.

USOS DOMESTICOS:
1. Madurar aguacates
2. Recoger la basura
3. Limpiar los vidrios
4. Envolver el pesebre
5. Alinear las patas de la mesa coja
6. Empacar la vajilla en la mudanza
7. Tapizar la jaula del pájaro
8. Recoger la mierda del perro
9. Cubrir los muebles y el piso antes de pintar
10. Evitar que se meta el agua debajo de la puerta
11. De protector en el piso de la cochera si el carro gotea aceite
12. Matar moscas y demás insectos rastreros
13. En época de crisis Económica: Como papel de baño, aunque algo duro, da el mismo efecto

USOS EDUCATIVOS:
1. Castigar al perro en el hocico cuando se orina en la casa
2. Recortar letras y fotos para las tareas de los niños
3. Elaborar títeres o piñatas
4. Hacer barcos de papel
5. Arrancarle en el pedacito en blanco de arriba para anotar números de teléfono

USOS COMERCIALES:
1. Ensanchar zapatos
2. Rellenar los bolsos para que conserven su forma
3. Envolver la carne
4. Empacar clavos en la ferretería
5. Hacer un sombrero de pintor
6. Dar trabajo a voceadores y periodistas
7. Envolver flores
8. Cortar moldes de modistas y sastres
9. Envolver cuadros

USOS FESTIVOS:
1. Para prender la parrilla
2. Rellenar los regalos sorpresa
3. Fabricar el embudo de mago que desaparece el agua

OTROS USOS:
1. Como cojín en el parque
2. Hacer bolitas y pegarles a los compañeros de clase
3. Como paraguas para que la lluvia finita no dañe el peinado
4. Para que “los malos”, en las películas, escondan el revolver
5. Como vaina para guardar el machete
6. Para esconderse detrás de él cuando no quieres que te vean

¡AH! Y POR ÚLTIMO Y POCO MENOS IMPORTANTE: PARA ENTERARSE DE LAS NOTICIAS!

El Mundo de Madrid, Metrópoli.
Che Guevara de Steven Soderbergh, con Benicio del Toro.



Samantha West
fotógrafa norteamericana



El Norbi Baruch
Sin Disney City
(Visualmente)


6 sept 2008

Carta de un asesino confeso


Sr. Dr. Joaquín María Ayanack
Calle Gualeguaychú 431
Capital Federal
S / M
Estimado Sr.:
Ante que nada, debo decirle que Ud. no me conoce, por lo menos, no en el sentido vulgar de conocer, esto es, como yo lo conozco a Ud.
Quiero decir, yo sí tengo agendado su nombre y su domicilio. Yo sé su edad, sus gustos, el lugar donde va de vacaciones, la marca del auto que usa. Conozco el nombre de su esposa, el de sus hijos y hasta el de su perro cocker ("Pongo" ¿verdad?). Me interrumpe pensar que quizás todos estos datos lo inquieten un poco.
Como todos los que transitan por espacios de poder, tiene Ud. también sus aspectos paranoides. Me lo imagino preguntándose "¿Cómo sabes estas cosas de mí?", "¿Dónde consiguió este dato?".
... Para evitar que se siga angustiando cone stos planteos, me apuro en contestarle que no hay dato tan secreto que un poco de dinero y mucho tiempo no sean capaces de conseguir... Y la verdad, es que no me falta ni esto ni aquello. (A veces, me parece que lo que hace que Dios sea omnipotente no es el poder, sino la paciencia infinita que da la inmortalidad. Nosotros, los humanos, en cambio, nos enfrentamos con ese grado de urgencia a la que nos obliga la forzosa conciencia de nuestra finitud.).
Eso sí, para llevar adelante una investigación seria, hace falta adosarle a la paciencia un poco de inteligencia y, obviamente, una cantidad de interés por lo investigado proporcional a la dificultad.
(Porque además, sin interés es imposible aguzar la inteligencia)...
Quizás fuera justo empezar por contarle cuándo empezó mi interés por Ud.
Es muy probable que no lo recuerde - ya que han pasado muchos años - pero el caso es que un día, exactamente el jueves 23 de Julio de 1991, pasadas las 2 de la tarde (do y cuarto precisamente), Ud. transitaba con su BMW gris por la calle Avellaneda, en Flores. Había llovido por la tarde y las calles estaban encharcadas como siempre. Al llegar a la esquina de Artigas, dobló a la izquierda a toda velocidad y enfiló por Artigas hacia Gaona, dejando que el auto se desplazara un poco de cola, como a Ud. le gusta doblar. Justo ahí, a metros de Avellaneda, hay un bache. Ud. lo conocía, sabía de ese bache, porque se arrimó al cordón derecho para esquivarlo, (¿se acuerda?)... Al hacerlo, claro, salpicó al viejito que intentaba cruzar aprovechando que el semáforo cortaba el tráfico de Artigas. Lo salpicó de arriba a abajo, desde las rodillas hasta el sombrero.
Ud. lo vió, yo sé que lo vió.
Y misteriosamente, contra todo lo esperado, Dr. ¡Ud. no paró...!
Y no sólo no paró, sinó que además (y esto fue lo más significativo), hizo un gesto... un gesto que debe haber durado tres o cuatro segundos, no más... un gesto de desprecio, un rictus de fastidio, unos milímetros de torcedura en su boca... al que siguió un leve, levísimo encogimiento de hombros que dijeron, clara y fugazmente, todo lo que hacía falta saber de su lectura del episodio.
Ese día yo me dije - ¡Qué mal tipo! -.
Conviene que yo le aclare algo de mí: No soy un prejuicioso. No tengo nada contra los autos importados, ni contra sus poseedores. También soy, creo, comprensivo y tolerante, así que después pensé que tal vez, me había equivocado y su actitud no había sido tal, o quizás, esa actitud suya había sido excepcional.
Una excepción a la regla que media su vida, un mal momento, un error, un exabrupto...
Ojalá lo entienda, Dr., para alguien como yo, que no comprende de aproximaciones, ni de medias tintas, las cosas son o no son, y la única manera de saber si Ud. era o no un bastardo, era investigándolo, investigándolo seriamente...
Así que... ¡eso es lo que hice!.
Durante los últimos cinco años me dediqué a saber sobre Ud. para poder ratificar o rectificar, esa horrible primera impresión que su actitud me causó.
Y aquí estoy, Dr. Ayanack, la investigación ha terminado, o mejor dicho, lo hallado es más que suficiente para una conclusión:
Ud. es aún más despreciable que lo que yo pude pensar en 1991.
... El 24 de Julio, al día siguiente del incidente, a la una y media de la tarde, me paré en la misma esquina de Artigas y Avellaneda a esperarlo pasar, apoyándome en la presunción de que Ud., como yo, no cambia sus rutas cotidianas (Siempre me sorprendió esta odiosa manía que tenemos los humanos de rigidizar nuestra conducta de hábitos: comemos siempre lo mismo, nos vestimos del mismo color, veraneamos en la misma ciudad, consumimos la misma marca de cigarrillos, y por supuesto, recorremos las mismas calles de la ciudad para ir de un lugar a otro).
Ud. no es una excepción, así que a las 2 y 14', volvió a doblar con su BMW por Artigas hacia Gaona y esquivó el bache de Artigas arrimándose al cordón de la mano derecha.
Ese día no había agua, ni viejito cruzando, no hubo gesto ni nada que me distrajera de tomar su número de matrícula: B-2153412.
El lunes siguiente decidí no trabajar y dedicarle a la investigación el día completo, así que tomé mi auto, lo estacioné sobre Artigas y otra vez, esperé su paso. A la hora de siempre, el auto importado gris dobló y comencé a seguirlo: Juan B. Justo, Warnes, Serrano, Santa Fé, Gurruchaga. Confieso que me fastidió un poco verlo estacionar entre los lugares reservados para la Comisaría de la esquina de Santa Fé y Gurruchaga. Por un momento lo imaginé comisario o algo así. Pero no, Ud. ni siquiera entró en la comisaría. Pasó frente a la puerta y el agente de guardia lo saludó con la venia. Desde mi auto lo vi caminar por Santa Fé hacia Canning unos 20 o 30 mts. y entrar en un edificio. En ese momento el agente de guardia hizo sonar el silbato haciendo señas para que avanzara.
¿Por qué, Dr., Ud. puede estacionar su auto en un lugar reservado para la comisaría y yo tuve que ir a buscar un lugar donde estacionar, cosa difícil, por cierto, en esa zona?.
¿Por qué, Dr., nos hemos transformado en un compendio de oscuros privilegios concedidos o usurpados que benefician a unos a expensas de todos los otros?.
¿Cómo es que el hecho de tener una profesión como la de comisario, o subcomisario, permite hacer suyo un pedazo de ciudad para guardar un auto, y encima concede el poder de trasladar ese don a otros?.
Porque Ud., Dr., no trabaja en la comisaría. Ud. es... "amigo del comisario", ¿Da eso derecho a unos metros cuadrados de cuadra en la ciudad?, ¿Cuánto cuesta esa dádiva, Dr.? ¿Un "favorcito"?, ¿unos "pesos"?, ¿una concesión compensadora "non sancta"?.
Mascullando palabrotas contra Ud., la policía, la municipalidad y el sistema; estacioné y caminé las dos cuadras de vuelta hacia Santa Fé.
Sobre el fin de la tarde ya sabía lo que necesitaba para empezar mi investigación. Sabía su nombre, la dirección de su oficina, su profesión (Abogado Penalista), y su horario de atención lunes, miércoles, jueves y viernes de 14 a 18.
Hasta el momento en que entré en su oficina, confieso que aún tenía dudas sobre mis presunciones. Tanto el episodio de Flores como el "privilegio" del estacionamiento frente a la comisaría no me alcanzaban... Pero cuando su secretaria Mirta (la rubia, la que tiene dos hijos y vive en Liniers), me dió cita con Ud. para el lune siguiente a las 14 hs., me dí cuenta de su falta de respeto a los demás. Porque su secretaria sigue sus indicaciones Dr., y Ud. y yo sabemos que no puede llegar a las 14 hs. si a las 14.15... ¡dobla por Artigas, en Flores!.
¿Qué se supone que hace la persona que fué citada a las 14 hs., entre las 2 de la tarde y las 3 menos cuarto en que Ud. llega?, ¿Qué hace con su problema legal, con su ansiedad y con su angustia?. No sabe qué hace, ¿verdad, Dr.?. No lo sabe ni le importa un rábano... Que espere. El otro... que espere.
Confieso, Dr., que mi opinión sobre los penalistas nunca fue maravillosa. Siempre pensé que las personas deberían tener alguna imagen de sí mismos relacionada con la profesión que después eligen. No puede ser casual que casi todos los médicos sean hipocondríacos, casi todos los economistas sean tramposos, y que no existan abogados confiables. Muchos meses de mi investigación los dediqué a estudiar pisología. Fue un intento de llegar a entenderlo a Ud. y sus mecanismos. No entraba en mi cabeza que un individuo que se dedicaba a la justicia, tuviera una idea tan poco aceptable de la moral y de lo justo. Aprendí, entonces, algo que se llama "formación reactiva! (un supuesto mecanismo mediante el cual uno actúa para intentar cambiar el signo de la acción que sigue a un deseo censurable...)
La psicología sería mucho más benévola con Ud. que yo, Dr. Para la ciencia, Ud. "sublima sus pulsiones" con su profesión. Lo cual así enunciado hasta parece ennoblecedor. No, Dr.. No hay ningún mecanismo reactivo que justifique, por ejemplo, que Ud. haya conseguido que su cliente, Fuentes Orbide, saliera en libertad incriminando al cuñado y socio de él. Ud. sabía que el otro era inocente. Ud. sabía que su presentación y planteo de defensa terminaría cambiando el lugar, en la cárcel, de su cliente por el de su víctima. Y sin embargo, lo hizo igual. Ud. no defendía la justicia, Dr. Ni siquiera a su cliente.
Ud. defendió su bolsillo, su renombre, su interés personal.
Dos semanas después de que el pobre socio de su cliente fuera detenido, alguien le comentó sobre el caso, en un pasillo de tribunales. El comentario era un pseudo-reproche por haberlo "mandado preso"... ¿Recuerda su respuesta, Dr.? Sus palabras resuenan en mi cabeza como si hubiera estado allí escuchando: Ud. dijo: "Bueno, che, si no puede pagarse un buen abogado que se joda!".
Nada de justificación reactiva para Ud., Dr.
Nada de interpretación de sublimación para las actitudes de la más baja calaña.
¿Es que vamos a echarle la culpa a sus pulsiones por esa repulsiva escala de valores con que Ud. maneja sus relaciones interpersonales?
¿Vamos ahora a interpretar como "fobia a la pobreza" esa actitud del restaurante de la calle Alvear en aquel mediodía de septiembre...?
Déjeme que lo ayude a recordar...
Fue hace más o menos dos años, Ud. almorzaba con María Elena, su amante, en el restaurante de Alvear, así que debía ser martes (Mucho tiempo me llevó entender que los martes eran los días dedicados a su amante). Yo los miraba sentado en una mesa no demasiada lejana, como tantas otras veces. Aquel día, mientras comíamos, entró un chico de unos diez años vendiendo rosas por las mesas. Nadie lo había visto, ni los mozos, ni María Elena, ni yo... y de pronto Ud. gritó: "Mozo!" Y el camarero que lo atiende siempre (y que le teme tanto como lo odia), se acercó rápidamente. Entonces, Ud. hizo que el mozo echara al chico a empujones a la calle.
La psicología tendrá muchas explicaciones para estas canalladas, pero yo sólo tengo una, Ud. es un canalla Dr., tan canalla que no merece vivir.
Pensará Ud.: ¿Y a éste, qué le importa?. Me importa, Dr., me importa mucho...
Me importa porque yo soy aquel viejito que Ud. salpicó en Artigas y Gaona hace cinco años. Me importa porque también soy el tipo que tiene que caminar dos cuadras todos los días porque no puede estacionar en Gurruchaga y Santa Fé. Me importa porque soy su esposa, Dr., que quisiera almorzar con Ud. alguna vez, y porque, de alguna manera, también soy su amante, que quisiera no almorzar con Ud. algún martes. Me importa porque soy el preso inocente que paga en la cárcel por lo que no hizo. Me importar porque, de muchas maneras, yo soy el pibe que intenta vender las flores en el restaurante de la calle Alvear...
Los psicólogos me han enseñado mucho sobre los mecanismos de la mente, así que debo admitir, por fin, aunque me duela, que me importa porque seguramente, yo soy tan canalla como Ud., doctor.
Yo soy tan corrupto, tan soberbio, tan agresivo, tan interesado, tan egoísta, tan humillante, tan autoritario y tan despreciable como Ud.
En los últimos años, Dr., he llegado a pensar, por momentos, que Ud. no era más que una parte mía. Una horrible parte mía, con vida independiente, que muestra lo peor de mí, en cada una de sus actitudes.
Creo que fue a partir de esas ideas de "encarnaciones", "identificaciones" y "escisiones de la personalidad", que me di cuenta de que Ud. no sólo no merecía vivir, sino que, además, debía morir.
Sí. Morir!... ¿Pero morir cómo?.
¿Quién sabe?.
¿Cuál sería la forma más justa?. ¿Accidente?.
¿Infarto?. ¿Suicidio?. No lo sé.
La más honesta, sin dudas, sería, lisa y llanamente, el asesinato:
Esto es, que alguien, finalmente, decidiera matar por lo que Ud. tan arquetípicamente representa del resto de nosotros.
¿Entiende Ud. el porqué de mi carta Dr.?
No le escribo para que se arrepienta...
Le escribo para informarle (porque creo que le concierne), que he decidido matarle.
Por supuesto - yo lo sé - Ud. pensará en tomar sus recaudos:
Guardias, armas, guardaespaldas, sistemas de alarma, custodia en su casa, investigación de todo su personal, etc. etc.
Pero... ¿Cuánto tiempo se puede sostener todo eso?...
¡Cinco años me llevó juntar la información que me permita sentenciarlo con justicia!... puedo esperar cinco, diez o veinte para cumplir la ejecución... En algún momento la custodia se afloja, la precaución de olvida, los detalles se descuidan... y en ese momento, Dr. Ayanack, yo estaré esperándolo.
Puede que alguien duda (quizás Ud. mismo), si este aviso de asesinato es real...
Si yo mismo soy real...
¿Cómo saber, por ejemplo, que esto no es una especia de acto culposo inconsciente de su parte?. En un psicologismo salvaje, alguien podría preguntarse si esta no es una carta dirigida por Ud. a si mismo para autoreprocharse sus miserables acciones.
En contra de esta postura está mi idea de que Ud. es absolutamente incapáz de sentir culpa.
Lo creo un amoral, en el explícito sentido de la palabra.
Aunque... hay, a favor de esta posibilidad, un dato inquietante:
Cómo la policía podrá comprobar... esta carta fue escrita en su máquina de escribir, esa que está en su escritorio, en la casa de Floresta. El papel es el mismo que Ud. usa y salió de su cajón del escritorio. Si consideramos el tiempo que lleva tipear esta carta, llegaríamos a la conclusión de que la única persona que podría haberla escrito sin despertar sospechas es... Ud. mismo, Dr.
Este pequeño misterio final que toma nuestra historia me encanta porque le concede un toque de policial que me fascina. Voy a guardarme el secreto de cómo lo hice, como para poder volver a escribirle si apareciera algo más para decirle.
Por ahora, me despido de Ud., no sin antes permitirme hacerle un pedido:
Cuídese, Dr. Ayanack, cuídese!!!. No me gustaría que por un tonto descuido, un accidente real transformara en inútil todo mi trabajo.


J.M.A

"Cuentos para pensar" de Jorge Bucay

5 sept 2008

¿Cuántas veces he sido un dictador?



¿Cuántas veces un inquisidor, un censor, un carcelero?
¿Cuántas veces he prohibido, a quienes más quería, la libertad y la palabra?
¿De cuántas personas me he sentido dueño?
¿A cuántas he condenado porque cometieron el delito de no ser yo?
¿No es la propiedad privada de las personas más repugnante que la propiedad de las cosas?¿A cuánta gente usé, yo que me creía tan al margen de la sociedad de consumo?¿No he deseado o celebrado, secretamente, la derrota de otros, yo que en voz alta me cagaba en el valor del éxito?
¿Quién no reproduce, dentro de sí, al mundo que lo genera?
¿Quién está a salvo de confundir a su hermano con un rival y a la mujer que ama con la propia sombra?
(Eduardo Galeano)

21 may 2008

ACUARIO

La mujer Acuario
Pero Alicia ya se había acostumbrado tanto
a esperar que no sucedieran mas que cosas insólitas
que le parecía muy aburrido y estúpido
que la vida siguiera como siempre...
Echa gatos en el café y ratones en el te...
¡Y saluda a la Reina Alicia con treinta veces tres!
La mejor manera de iniciar un romance con una mujer Acuario es recordar que en el amor es tan paradójica como en todo lo demás. Así, no correrás el riesgo de esperar una niña de sociedad y encontrarte con una princesa india.
Es una mujer que, cuando está enamorada, tiene toda la fidelidad de los signos fijos, pero también el desapego y la falta de emoción del elemento aire. Es posible tener una relación feliz con una mujer de Urano si la dejas en libertad de atender a sus múltiples intereses y de circular entre sus amigos; jamás la ates a la cocina ni al respaldo de la cama. Y si no, pregúntaselo al hombre que lo haya intentado. De pronto, Acuario puede decidir que estudiara ballet, se irá a meditar a las montanas o ingresará en el Cuerpo de la Paz. ¿Recuerdas la historia de la princesa de largos cabellos de oro que vivía en una torre? Pues es la mujer de Acuario. Cortarle las trenzas no servirá para cambiarla mas de lo que cambió a la princesa del cuento. Sus sueños son diferentes de los tuyos y de los míos. Oye un retumbar lejano, y va en pos de una estrella que la mayoría de nosotros no hemos visto.
Pertenece a todos, y no es de nadie. Su amor puede ser tierno e inspirado, pero habrá siempre en él algo vagamente fugitivo, como una canción que se recuerda a medias: eres capaz de tararear la melodía, pero la letra se resiste a acudir a tu cabeza. La muchacha Acuario reclama con insistencia su libertad, pero su lealtad a quien sea capaz de aceptar el romance sin tales limitaciones es absoluta. He aquí algo que te gustará: no se interesará demasiado por tu cuenta bancaria (si es que no tiene ascendente Cáncer, Capricornio o Tauro). Para la Acuario típica, el dinero nunca es la consideración fundamental. No le interesa que seas el hombre más rico de la ciudad, pero, en cambio, espera que de algún modo tus logros intelectuales te hagan digno de respeto. Christian Barnard y sus trasplantes de corazón o Wernher von Braun y sus cohetes le interesan mucho más que J. Paul Getty y sus miles de millones.
Cuando salgas para atrapar en tu red a esta mariposa, recuerda que ella jamás pasará su vida impredecible junto a un hombre que se mienta a sí mismo. Su propio código ético puede ser lo mas espeluznante que hayas encontrado en la vida, y muy diferente de los que la sociedad acepta, pero ella lo cumple sin reservas. Si lo que buscas es una mujer pasional, te has equivocado de flor; si tu chica es una Acuario típica, la pasión no es su fuerte. Más bien piensa que el amor físico es bastante agradable, si no se exagera. En otras palabras, que para ella no es imprescindible. Las mujeres de Urano pueden responder con honda intensidad a la aproximación amorosa, pero si tú prefieres mantener las cosas en el nivel platónico durante mucho tiempo, ellas lo aceptarán perfectamente. Como todos los Acuario, es posible que tenga un miedo inconsciente a que el deseo por una única persona aprisione de alguna manera el espíritu y no le permita ser fiel a su autentico gran amor: la libertad. Libertad para experimentar e investigar, y para dar su tiempo a la humanidad. Y también libertad para ir en pos de sus más locas fantasías.
Es una mujer ideal si tienes el propósito de hacer carrera en el campo político, científico o educacional. No podrías encontrar otra mejor, salvo que hayas dado con una Acuario con posiciones planetarias adversas en su carta natal y que se divierte escandalizando a la gente al pasear descalza por la Calle Mayor o fumar cigarros negros en los autobuses. De vez en cuando te encontrarás con alguna mujer de Urano que es un tiro al aire, pero en términos generales, las chicas nacidas bajo el signo del Aguador son socialmente encantadoras: graciosas, divertidas, brillantes como un espejo y enormemente adaptables a todos los niveles de la sociedad, altos, bajos e intermedios.
El hecho de que en circunstancias normales no sea nada desconfiada es un regalo del cielo. La mujer Acuario típica podría ser el sueño de un viajante de comercio, aunque si te sorprende en una verdadera infidelidad eso puede significar una profunda herida para su naturaleza sensible. Lo sabrás en el momento mismo en que mires esos extraños ojos soñolientos. Pero no sospechará de ti sin causa, y será raro que dude de tu palabra. La Acuario típica jamás te perseguirá cuando te vayas, ni llamará a la oficina a ver si estás; no buscará manchas de lápiz labial en tus pañuelos ni pelos rubios en la manga de tu americana. El engaño tendrá que ser flagrante para imponerse a su atención, porque ella no saldrá en su busca. Antes de admirarla demasiado, piensa que su falta de pasión celosa se debe a algo más que a su fuerza de carácter. Ante todo, lo más probable es que antes de mirarte por segunda vez ya te hubiera hecho una disección psíquica bajo el microscopio. Además, tiene tantos intereses, y son tantas las personas a quienes tiene algo que decir, que no tiene mucho tiempo para preocuparse por lo que puedes estar haciendo tú cuando ella no está contigo. Para los Acuario es muy cierta la máxima de que ojos que no ven, corazón que no siente. Es raro que la ausencia haga mas intenso el amor de Acuario. Alguna vez una mujer Acuario se adaptará a un varón promiscuo o donjuanesco, porque como necesita algo que sólo en él puede encontrar, hace la vista gorda. Por otra parte, si realmente no te necesita, su fuerza moral funcionará en sentido contrario a la menor prueba de infidelidad. Se irá sin más trámites. Y no trates de avivar las cenizas, porque ya están muertas y heladas. Claro que podéis seguir siendo amigos. ¿Por qué no? No hay inconveniente en ello. A una mujer Acuario no le molesta ser camarada de ex amantes o ex maridos: ha olvidado el pasado y ha borrado todos los recuerdos de la pizarra.
Hay una peculiar y notable excepción a la regla: como el hombre del mismo signo, la mujer de Urano recordará durante toda la vida su primer amor verdadero. Pero sólo el primero, atención. ¿Te preguntas acaso si aquella muchacha Acuario que conociste una vez te recuerda todavía? La respuesta está en su definición del amor. Podría tener algo que ver con el primer chico que le regaló un ramillete de guisantes de olor cuando ella tenía nueve años, o con el que caminaba por el parque con ella, bajo la lluvia... o con ese un poco orejudo, que era amigo del payaso del circo y solía comprarle cacahuetes.
Es raro que las mujeres Acuario tengan relaciones extraconyugales. En situaciones excepcionales, pueden sentirse tentadas a ello, pero una relación furtiva es algo que químicamente no pueden aceptar. No pasaría mucho tiempo antes de que el romance encubierto se rompiera para siempre. Claro que hay muchas Acuario divorciadas, pero hay una razón: si una situación se hace intolerable, la naturaleza de Acuario se enfría súbitamente. Pueden desaparecer de la mañana a la noche, sin jamás mirar hacia atrás. No buscan el divorcio, ni les divierte, pero tampoco supone para ellas el shock que representa para sus hermanas mas sentimentales. Como ya sabes, Urano rige el cambio. Como es tan individualista, y tiene una lista de amigos de kilómetros de largo, la mujer Acuario jamás vacila en seguir adelante sola, si es necesario.
Puedes esperar que ella sondee tu corazón hasta que ya no te quede ningún secreto, ni tengas un sueño que no haya sido analizado, pero no intentes tú disecar sus pensamientos. No es esa la forma de jugar el partido con Acuario. Ella mantendrá ocultos sus motivos, y a veces se dará el perverso placer de confundirte deliberadamente. Por lo general, será veraz al extremo, pero recuerda que con Acuario, decir una mentira es una cosa, pero abstenerse de contar la historia completa es otra.
Es reconfortante saber que la mujer Acuario es hábil con el dinero. Es decir, es reconfortante siempre y cuando no pienses en pedirle un préstamo. Tal vez una o dos veces te diga que si, pero si dejas perder tu crédito, puede mostrarse más fría que el tipo del banco cuando dejas de pagar una letra del coche. En las raras ocasiones en que ella misma acepta un crédito (pequeño), te devolverá sin demora hasta el último centavo, sin excusas ni ardides femeninos, si es una mujer típica del signo. En cuanto a las cuentas bancarias, pesadilla de todos los hombres, con ella no tienes que preocuparte. Las mujeres Acuario se sienten incómodas cuando deben dinero. Las deudas no se avienen con el código de Urano.
Su aspecto es sorprendente. La mayoría de las mujeres Acuario resultan encantadoras, con una belleza pensativa, inolvidable. Pero son cambiantes: pueden dar la impresión de una tersa crema batida y después, con la rapidez de una brillante descarga de electricidad uraniana, azul y zigzagueante, convertirse en una pizza bien condimentada. Después de Libra, Acuario suele ser la mujer más hermosa del zodiaco. En el peor de los casos, es interesante de ver. Su manera de vestirse puede hacer que te detengas en seco. Hay algunas que no desmerecerían en la cubierta de una revista de modas, pero en general Acuario no es nada convencional en su vestimenta. Puede usar algunos atuendos que le envidiaría una gitana, y su manifiesto individualismo es capaz de llegar a peculiarisimas combinaciones. Por lo general, será la primera en ponerse el último grito de la moda, por disparatada que esta sea, pero también es posible que conserve el estilo de vestir de su abuela, e incluso de su bisabuela. Con la típica indiferencia de Acuario, mezclará una anticuada redecilla para el pelo, de encaje, con un moderno moño de tela metálica, y el efecto será un tanto sorprendente. Es capaz de acudir embutida en un camisón de encajes a un banquete formal, con una boa de plumas al supermercado, a la ópera con pantalones acampanados, al teatro en zapatillas, lucir sus brillantes durante una visita al zoológico, y coronarlo todo con un desteñido sombrero de vieja que encontró en una tienda de ínfima categoría.
Tu chica Acuario se peinará, casi seguramente, de alguna manera extraña; en ella, la personalidad y el pelo son igualmente impredecibles. Tal vez lo lleve formando trenzas, recogido en cola de caballo, enroscado en un mono, suelto formando una cascada, cortado en el estilo de los infantes de marina, rizado como el de Mary Pickford o lacio como un atizador, pero hay una cosa de la que puedes estar seguro: su peinado no se parecerá al de ninguna otra mujer de este planeta.
Una conversación con ella puede ser curiosa, por decir poco. Sus modales son encantadores y siempre se conducirá de manera tímida, reservada casi. Pero después, algunos de esos súbitos impulsos uranianos la impulsarán a hacer un comentario que no tiene absolutamente ninguna relación con lo que dicen los demás. Si estáis hablando de las fluctuaciones del mercado de acciones, ella interrumpirá para preguntar: <<¿Habéis advertido que Woodrow Wilson, Jack Kennedy, Herbert Hoover, Harry Truman, Calvin Coolidge, Benjamin Harrison, Franklin y Theodore Roosevelt y William McKinley tienen todos letras dobles en el nombre?>>. No hay más que una manera de contestar a una pregunta así: dile que ha olvidado citar a Millard Fillmore, Ulysses Grant y Thomas Jefferson, y después, suavemente pero con firmeza, vuelve a llevar la conversación al tema del mercado de acciones. Hay mentes que siguen un proceso bastante 1ógico, pero la de ella hace <> hacia el mañana y después <<¡zag!>>, vuelve a hoy sin mas sentido de la dirección del que pueda tener un relámpago. De vez en cuando se descolgará con una frase sorprendentemente conmovedora. Si le preguntas que piensa de los viajes espaciales, te contestará: <>. Pero si su estado de ánimo es otro, cuando tú le digas que te entristece ver ese hombre de nieve medio derretido, te contestará: <>. Primero, romántica, después práctica; primero tímida, descarada después. La mujer Acuario se burlará despiadadamente de los platillos volantes, para después contarte que ha visto un gnomo vestido de rojo bailando sobre el alfeizar de la ventana. Nunca hables con menosprecio a una mujer Acuario, se ofenderá si no la consideras su igual, y una actitud rechazante puede hacer que se retraiga y resulte inabordable.
Puesto que Urano rige el futuro, uno podría imaginar que estas muchachas son madres por naturaleza (después de todo, los niños son parte del futuro). Pero la mujer Acuario media puede, en un primer momento, sentirse perpleja ante la maternidad. Como está acostumbrada a extenderse y dispersarse, necesita un proceso de adaptación para poder dedicar toda su atención y su energía a un solo ser humano de manera exclusiva, y eso quizá le exija cierta práctica. Su natural actitud de distanciamiento hará que le resulte difícil dar expresión exterior a su calido afecto. La madre Acuario típica se dedica a sus vástagos, pero también necesita cierto desapego ante los niños. Sin embargo, es probable que sea el miembro más diligente de la asociación local de padres y maestros. Se pasará horas hablando con sus amiguitos en el nivel propio de ellos, sin imponérseles, y dedicará las tardes a trabajar para un proyecto de la escuela. Observándola, los niños aprenderán de ella lecciones de fraternidad y de humanitarismo. Las madres Acuario jamás protegen exageradamente a sus hijos, y muestran una actitud comprensiva ante las confesiones más alarmantes. Será raro que una madre uraniana castigue a su hijo cuando le dice la verdad, no importa lo que haya hecho el niño. Gracias a su ausencia de prejuicios, se ganara la absoluta confianza de los pequeños. Es perfecta para tranquilizar a la gente menuda sobre cualquier cosa, desde los monstruos que se esconden bajo la cama hasta la pena de ver que a uno no le hacen caso durante el recreo. En cuestión de minutos puede convertir las lágrimas en risa, de manera que tus hijos la encontrarán divertida, un poco desordenada, no demasiado pendiente del trabajo de la casa, dispuesta a ayudarlos con los deberes y cariñosa cuando están enfermos. No les abrumará con su afecto, y será raro que se muestre insistente y fastidiosa. Tal vez Tommy no se haya lavado las manos después de habérselo dicho tres veces, pero a ella le interesa mas lo que ha aprendido en la clase de ciencias.
Pero nos hemos adelantado un poco. Por más que a Urano le guste invertir el orden real de las cosas, antes de llegar a ser madre tu chica Acuario tiene que empezar por ser esposa. Y antes de que sea tu esposa, tendrás que convencerla de que el matrimonio no es una especie de Alcatraz. No está precisamente ansiosa por casarse, ni tiene prisa por usar tu nombre mientras no te haya pesado, estudiado, puesto a prueba y descubierto que es lo que te conmueve y te interesa. Para ella, las opiniones de su familia y de sus amigos nada significan, aunque quizá las pida por simple curiosidad. Acuario tiene su propia vara para medirte y, suponiendo que pases el examen, casarse con una chica de este signo puede producir cierta confusión. Te escuchará cortésmente cuando le des algún consejo, pero su idiosincrasia le impide seguir instrucciones al pie de la letra. Le resulta tan difícil no apartarse de la receta cuando está haciendo un pastel como aparcar el coche en el lugar exacto que tú le dijiste. En su manera de pensar hay algo que la lleva a creer que un pequeño cambio puede mejorar cualquier cosa y, mientras lo va haciendo todo a su manera, sonreirá dulcemente, impulsada por la necesidad constante de nuevas experiencias: con una manera diferente de hacer el café, de llenar la estilográfica, de calzarse los patines para hielo o de cruzar la calle. Se pondrá los jerseys al revés, mezclara el brandy con leche, hará un arreglo floral en la pecera, se enjuagará el pelo con loción para después de afeitar o te armará sobre el escritorio un jardín de rosas. Pero no le preguntes por que, porque ella misma no lo sabe. Lo único y excepcional es su longitud de onda, y eso es todo.
Como su naturaleza es tan impersonal, no es fácil que dé expresión a sentimientos profundos. A no ser por esas observaciones súbitas, mezcla de prosaísmo y poesía, tiene pocas palabras para expresar su amor, y su modalidad de pasión física está estrechamente entretejida con los hilos que llevan a la mente y al alma. Aunque la especial perspectiva de Urano puede llevar a algunas chicas de este signo a relaciones peculiares, por lo común una vez que encuentran la pareja adecuada se convierten en modelos de felicidad matrimonial.
Tu Acuario puede flotar durante días y noches con la orgullosa gracia de un cisne, pero es mas que probable que se conduzca con la torpeza de un oso en las cuestiones románticas. Para Acuario, la línea que separa la amistad del amor suele ser poco menos que invisible. Las canciones de amor donde se habla de seres que sólo tienen ojos el uno para el otro le parecen tonterías. Si hay en el mundo tantos milagros que reclaman la atención de nuestros ojos, a ella le parece un desperdicio que dos pares de ellos no hagan otra cosa que contemplar sus reciprocas profundidades. Le encantará que la tomes de la mano para caminar juntos, mientras ella va mirando con deleitada felicidad el amanecer, un coche antiguo, el caballo del lechero, un cubo de basura amarillo, una lechuza embalsamada o un globo rojo que cuelga del campanario de la iglesia. Pero no la distraigas con tu excesiva ansiedad de estar juntos, déjala que se paseé sola cuando quiera por su país de las maravillas, y jamás protestará cuando vayas a jugar a las cartas con tus amigos.
Si quieres perderla, estas son las formas mas seguras: mostrarte celoso, posesivo o con prejuicios; crítico, rígido o ultra conservador. También tendrás que simpatizar con sus amigos, que pertenecen a los modelos, tamaños y formas mas variados.
Es susceptible de experimentar súbitos arranques de inspiración, y tiene una notable intuición. Tal vez al principio su juicio no te parezca cuerdo ni práctico, pero es porque ella ve meses y años hacia delante. La muchacha Acuario vive en el mañana, que es una comarca que tú sólo podrás visitar a través de ella. Lo que ella dice sucederá, tal vez después de muchas demoras y dificultades, pero sucederá. Me imagino que, después de todo, esto es lo más especial de las mujeres de febrero: que tienen un algo de magas.

Del 21 de enero al 19 de febrero