9.24.2013

V CENTENARIO DEL DESCUBRIMIENTO DE LOS MARES DEL SUR


"Si el descubrimiento de América por Cristóbal Colón fue uno de los acontecimientos más grandiosos de la historia de la humanidad, no lo fue menos el descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa el 25 de septiembre de 1513. Con tan inesperado hallazgo se completaba el mapa del mundo, que ya habían trazado los navegantes en sus temerarias incursiones. Se trataba del mayor océano de la tierra, nada menos que la tercera parte de su superficie. Debemos la hazaña a la astucia de Balboa, quien se colaría en la expedición de Martín Fernández de Enciso oculto en un barril. Con sus tretas llegó al primer asentamiento español en Tierra Firme, Santa María la Antigua del Darién, en la actual Panamá. Su buena estrella lo salvó de ser arrojado al mar, cuando divisaron la embarcación de Pizarro que procedía de la colonia de San Sebastián, a donde Enciso se dirigía. Pizarro y sus hombres, vencidos por la naturaleza, habían tenido que esperar a que murieran los compañeros para encontrar sitio en el barco. Temeroso de su suerte, Enciso decidió regresar a la Española, pero Balboa no quería volver al lugar de donde escapó y lo convenció para que se desviaran hacia un paraíso llamado Darién bañado por ríos que contenían oro en abundancia y donde los indígenas se mostraban muy amables.

Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal
Allí Balboa se hizo con el poder enfrentándose a Enciso, que huyó para salvar la vida. Luego a Diego de Nicuesa, a quien el rey mandó a poner orden y que se ahogó en el viaje de vuelta a España. Balboa, convertido en gobernador de Panamá y Coiba, se alió con Pizarro para reducir a los indios, aniquilando a los que se interponían en su travesía. Uno de los vencidos, el cacique Careta, pactó con él y le ofreció a su hija Anayansi en matrimonio. Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal. Acompañado por 190 soldados y una jauría de perros que descuartizaron a los derrotados —empañando con ello su gloria—, Balboa alcanzó el hermoso valle Cuarecuá donde se levantaba la sierra tras la cual se ocultaba el mar desconocido.

Consciente del privilegio de ser el primer europeo en divisar tal maravilla, el héroe rebelde, el bandido Balboa, subió solo con su perro Leoncico, el verdadero “adelantado” según el cronista, a contemplar las aguas del que designaría mar del Sur —hasta que Magallanes, que no padeció sus violentas sacudidas, lo bautizó como Pacífico—. Pero la gloria le duró poco a Balboa que sería traicionado y ejecutado en 1519.


El impacto de este descubrimiento cambió el curso de la historia y el Pacífico empezó a llenarse de barcos españoles que llegaron hasta las Filipinas, uniendo a Acapulco con Manila. Tan apasionante episodio encendió la imaginación de los cronistas, desde Gonzalo Fernández de Oviedo, que dio fe de tales hechos, hasta el colombiano William Ospina quien en las vívidas descripciones de El país de la canela (2008) evoca la sangrienta expedición de Pedrarias por aquellas inquietantes orillas."









9.22.2013

"Steve Jobs es el Leonardo da Vinci de mi generación"

¿Recuerda su primer ordenador?

¡Por supuesto! Un Apple IIGS. Debía de tener unos siete años cuando me lo regalaron.

Un arranque precoz en el universo digital.

Fue un detalle navideño de mi padre para toda la familia. Me gusta la tecnología, pero reconozco que por aquel entonces era un poco negado.

Pues parece irónico que, tras esos comienzos, sea el hombre que ha devuelto a la vida a Steve Jobs.

Es una gran responsabilidad debido a su reciente desaparición. Tengo muchos colegas que lo conocieron y sentí mucha presión a la hora de reflejar bien su personalidad.

¿Y quién era Steve Jobs? ¿Cómo fue la transformación del fundador de Apple?

Tuve tres meses para preparar el papel. A partir de imágenes, conferencias, grabaciones y discursos aprendí a reproducir sus gestos, su comportamiento y su carácter. En realidad, existían dos Jobs, el showman capaz de conectar con grandes audiencias y otro que hablaba en susurros cuando las cámaras no lo grababan. Steve Jobs es el Leonardo da Vinci de mi generación. Siempre recordaré el día en que murió. Cuando dieron la noticia iba conduciendo y paré el coche porque me di cuenta de que ya no podría conocer al Leonardo de nuestro tiempo.


Mi verdadera pasión es la interpretación. Me encanta ser actor. Pero también disfruto proporcionando al público otras formas de entretenimiento. Pueden ser artísticas o más prácticas, mediante cualquiera de mis aventuras como empresario.

Para usted, ¿qué significa ser una de las 100 personas más influyentes de la industria del espectáculo?

Esas definiciones las ponen otros. Pero si entendemos por influyente a alguien siempre dispuesto a generar un cambio positivo, ¡cuenta conmigo! A mí me gusta rodearme de gente inteligente, así tus ideas se transforman como fruto del pensamiento colectivo, y eso solo puede mejorar tus planes.

A diferencia de Jobs, que siempre vestía de negro, en sus looks se palpa la huella de su generación.

En defensa de Jobs diré que yo también tengo una cómoda llena con la misma camiseta. La Pickwick and Weller que ayudé a diseñar porque quería algo cómodo. Puedo asegurar que lo es. De ahí que tenga tantas.

Defina en cuatro elementos cuál es su estilo a la hora de vestir.

Lo mío es la moda cómoda y sencilla, por eso las prendas que marcan quién soy son mis camisetas, las llevo todos los días. Luego vendría la ropa interior. ¡Calcetines! Me gustan con algún diseño, nada de tejidos lisos y aburridos. ¿Zapatos? Soy una persona activa y el calzado es muy importante en mi vida. Mi máxima es: pies felices, gente feliz.

¿Lleva sandalias como Jobs?

Llegué a comprender por qué las utilizaba, aunque personalmente no comparto ese gusto. Después de llevarlas durante el rodaje me he dado cuenta de que el pie ensancha y luego cualquier zapato resulta incómodo. Yo he encontrado la comodidad y el estilo en calzado en las New Balance.

¿Y cuál es el cuarto elemento que lo define?

Probablemente sea mi sombrero. Lo llevo casi a diario, es una pieza muy versátil."


via: elpais