4.01.2011

Una nueva estatua del icono del 'Pop Art'


" En vida revolucionó la escena de Nueva York y reunió a un excéntrico y brillante círculo de músicos, poetas, artistas, drags, y periodistas a su alrededor, gente como Edie Segwick, Lou Reed, Candy, Viva, Allen Ginsberg, Leo Castelli o Paul Morrisey, entre muchos otros. Ahora, al cumplirse 25 años de su muerte, el icono del arte pop, Andy Warhol, se ha unido a un heterogéneo grupo -quizá mucho más variopinto de cuantos frecuentó en vida- integrado por Mahatma Gandhi, Abraham Lincoln y el Marqués Lafayette. Todos ellos cuentan con estatuas en una de las plazas con más historia de la ciudad: Union Square. Y desde esta semana Andy vuelve a ser el "new kid on the block".

El pasado miércoles noche unas doscientas personas aguardaban en la esquina este de Broadway con la calle 17 la presentación del Andy Monument. Entre el público había variopintos modelos de gafas y algún look excéntrico, también paseantes despistados que se toparon con el acto por sorpresa. En la mejor tradición warholiana, hubo empujones y muchos falshes cuando se descubrió la escultura cromada montada sobre un pedestal de cemento que muestra al artista vestido con sus características gafas, vaqueros y blazer, una cámara polaroid colgada del cuello y una bolsa de Bloomingdale's. La obra, realizada por el artista Rob Pruitt, es una de las tres piezas artísticas patrocinadas por Public Art Fund, la misma organización, dedicada al arte en espacios públicos, que hace unos años comisionó las cataratas de Eliasson en el East River.

El nuevo monumento permanecerá expuesto hasta el 2 de octubre en esta esquina, apenas a unos metros de distancia una de las Factory que el artista montó en los ochenta y cuyo local comercial lo ocupa hoy una tienda de comida para animales. "Esta es la otra Estatua de la Libertad da la bienvenida a desheredados, drogadictos, artistas y poetas", afirmó Pruitt que trajo desde casa varias latas de sopa Campbell y detergente Brillo para adornar in situ su pieza. El escultor, que creció con un póster del mítico cuadro de las sopa de tomate sobre el sofá de su casa familiar, explicó que Warhol fue la razón por la que se trasladó a Nueva York a los 17 años, decidido a convertirse en artista. Ahora aspira a que su pieza se convierta en un lugar de peregrinación para los jóvenes, como la tumba de Jim Morrison en el cementerio Pére Lachaise de París. Una aplicación gratuita para teléfonos ofrece una vista guiada.

Dice el crítico cultural Steve Watson en su libro Factory Made; Warhol and the Sixties que uno de los mejores trabajos de Warhol fue psicológico. "Logró crear un espacio físico y social donde la gente 'se interpretaba a sí misma'. Ellos decidían como querían presentarse ante la cámara o la grabadora; Andy Warhol les encuadraba y apretaba el botón", escribe. Lo mismo podría decirse de la ciudad que le rinde homenaje con el nuevo monumento reflectante, un espejo que muestra un nuevo ángulo de la escena en Nueva York."

via:elpais

3.31.2011

Nuevo número de Campo Grupal



Punk.
Por Victoria Larrosa

Cúmulos mutacionales, cuerpos atravesados.
Por Annabel Lee Teles

Travesías del nihilismo.
Por Peter Pal Pelbart

Anotaciones de Taller.
Por Taller de Lectura de la obra de Deleuze (TLOD)

Entrevista a Mónica Cragnolini.
Parapente. El pensar desinstalado.
Por Victoria Larrosa

Sin crueldad no hay fiesta.
A propósito del Tratado Segundo de la Genealogía de la Moral.
Por Mariano Repossi

Composición a-temática: notas para pensar la experimentación
de una escritura en sentido nietzscheano.
Por Romina Di Rienzo

Nietzsche, Deleuze y la blogósfera.
Por Fernando Reberendo

¿Pos-apocalipsis, now?
Nietzsche, la genealogía,…la pos-historia.
Por Horacio Medina

Nietzsche. El Mundo del devenir.
Por Emiliano Acosta

Para terminar con el juicio del yo.
Notas de lectura sobre el Cuaderno Nietzsche.
Por Marcelo Percia


____________________________________
Coordinadora de la edición: Victoria Larrosa
Director: Román Mazzilli
campogrupal@gmail.com
Tel (5411) 4504-2449

3.27.2011

Miniaturas



Manuel Bordera está a punto de cumplir 71 años. "Me faltan sólo dos meses", puntualiza. Sus manos están curtidas por el paso de toda una vida dedicada a mimar artesanalmente la piel de los miles de zapatos que ha fabricado en el municipio alicantino de Elda (Alicante). Es esa pasión por el calzado la que le llevó, hace ya más de 25 años, a "llevarse el trabajo a casa". Empezó diseñar y construir zapatos en miniatura "en sus ratos libres" y ya acumula más de 200 diseños, totalmente distintos entre sí. Según él mismo explica, "les dedicaba mis ratos de ocio cuando salía de la fábrica y, poco a poco, la colección ha ido creciendo. Ahora que estoy jubilado realmente es cuando menos tiempo le dedico, aunque alguna cosilla sigo haciendo". Sus modelos son tan minuciosos y exquisitos que es muy difícil distinguir las miniaturas de los modelos reales en los que algunos de sus piezas están inspiradas. "El secreto es dedicarles mucha atención y, sobre todo, que te guste el oficio. Si es así, el tiempo pasa volando", explica. Manuel Bordera no distingue un modelo en particular de entre todos los que ha fabricado, aunque reconoce que está especialmente orgulloso de aquellos que ha diseñado él mismo. Asegura que lo que más le atrae son los retos. "Siempre me han interesado los desafíos y los diseños más difíciles y complicados son los más atractivos de realizar. Si a ello le sumas la complicación de elaborar las piezas en un tamaño diminuto, el logro es todavía más satisfactorio". El resultado es tan espectacular, que el Museo del Calzado de Elda le dedicó el pasado mes de diciembre una exposición con sus modelos más atractivos. Compañeros como la diseñadora Chie Miara alaban el trabajo de Bordera y destacan cómo este artesano "se encarga de todo, desde los patrones a las hormas, el corte, el rebajado y el montaje. Todo el proceso, excepto el aparado que pide a sus compañeras de la fábrica. Es genial".






via:elmundo