24 mar 2009

Juan Román y Diego Armando

" Maradona y Riquelme, salvando todas las distancias, han sido conductores exitosos y ganado títulos sufriendo públicos hostiles y golpes rivales. Lo han hecho en base a un enorme amor propio. Un orgullo que muchas veces los ha exhibido arrogantes, vanidosos, hablando de sí mismos en tercera persona. Es un show del yo por momentos insoportable, pero que es una fiesta para la TV, el escenario que, no casualmente, ambos eligieron para sentar diferencias que parecían impensables meses atrás, cuando intercambiaban mimos, afectos, amor por Boca y por el fútbol bien jugado. La tele agradece el morbo. "Mientras las conversaciones privadas se sigan llevando a cabo en la televisión, ese simulador de la realidad, en el que los efectos de realidad se multiplican por mil, irá muriendo la confesión y la confianza entre las personas", dijo el periodista y escritor Juan José Becerra. Los medios son inevitablemente superficiales. Y Maradona-Riquelme, si se juntan, deberían hablar de cuestiones de importancia. Importantes, al menos, para el fútbol argentino, que no es poco. Para lo otro, ya están Nazarena y Moria. "

Nota completa: Vivir en los medios


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